
Un delincuente iraní ha evitado ser deportado del Reino Unido tras solicitar asilo por causa de su nueva creencia, pues él alega que por ser cristiano, al devolverse a su país, corre el riesgo de ser asesinado.
Según los jueces de inmigración, la identidad del hombre ha sido ocultada debido a la delicadez del caso. Este individuo ha utilizado el sistema de asilo durante 20 años para permanecer en el país.
En el año 2004, el hombre huyó de Irán alegando que había sido acusado de adulterio y torturado. Sin embargo, su primera solicitud de asilo fue en el año 2005, pero la misma fue rechazada por ser considerada “inverosímil”.
Durante su estadía en el Reino Unido, este hombre fue condenado dos veces, siendo la primera en 2010 por agresión sexual y cumpliendo nueve meses de prisión; en 2015, fue encarcelado nuevamente por acoso. A pesar de esto, insistió en que ser deportado lo pondría en grandes riesgos, donde su vida corría peligro.
El hombre explicó que practica el cristianismo en casa “porque no encontró una iglesia donde se sintiera cómodo”. Ante esta teoría, los funcionarios de inmigración lo calificaron de “manipulador”, asegurando que su conversión era una estrategia para fortalecer su caso de asilo.
Sin embargo, a pesar de estas dudas sobre el caso, los jueces de inmigración determinaron que “practicar el cristianismo no requiere asistir a una iglesia formal” y afirmaron que su historial de delitos sexuales no invalidaba su “deseo de convertirse en cristiano”.
Finalmente, el tribunal decidió que devolver al hombre a Irán lo expondría a persecución, ya sea por sus creencias religiosas reales o falsas.