Hermanas testifican sobre el cuidado de Dios al ser víctimas de un robo donde el arma falló dos veces al ser disparada

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Dos hermanas, Rafaela Ana Clara dos Santos, fueron víctimas de un robo en Río de Janeiro mientras impartían una clase de ballet en una iglesia local. La situación se tornó tensa cuando uno de los delincuentes sacó un arma e intentó disparar a las jóvenes.

Las chicas fueron atacadas por un hombre y una mujer, pero ellas lograron manejar la situación de forma tranquila y calmada. Fue en ese momento en el que los asaltantes intentaron intimidarlas.

“Yo no había visto el arma, cuando ella se bajó de la bicicleta, la miré a la cara y vi que no era normal. Había un espíritu de muerte en sus ojos, así que me quedé estática”, explicó Ana Clara.

“La mujer se bajó de la moto y arrojó a mi hermana contra la pared y mostró el arma. Pero por más que intentaba hablar con ella ella no me miraba y tampoco me escuchaba”, dijo Rafaela.

Las hermanas aseguran que sintieron temor por la situación, pero Rafaela afirma haber escuchado la voz de Dios en medio del robo, lo que les ayudó a mantener la calma. “Me empezó a entrar el pánico, pero escuché una voz muy clara que decía: ‘Quédate tranquila, di que eres de la iglesia’. Respiré hondo y dije: ‘Chico, somos de la iglesia’”.

“Cuando sacó el arma pensé: ‘me voy a morir’. La primera vez que apretó el gatillo cerré los ojos y me agarré del brazo de Rafaela porque no podía hacer nada. Cuando me di cuenta que el arma no disparó, abrí los ojos y vi que el joven abrió los ojos y preguntó: ‘¿De verdad eres de la iglesia?’. Y la mujer apretó el gatillo por segunda vez en mi pecho, una vez más el arma no disparó”, agregó.

El hombre quedó asombrado al ver que el arma no accionaba, por lo que sintieron temor y decidieron irse.

“Se asustó mucho, porque en el momento que dije que éramos de la iglesia, la mujer volvió a disparar y el arma no disparó. Entonces, le dijo que nos devolviera nuestras cosas: ‘Ellos son de la iglesia, no te metas con ellos’. No nos metamos con ellos, vámonos. Ya no robaremos más. La mujer nos devolvió las cosas muy enojada, se subió a la moto y se fueron”, dijo Rafaela.

Durante el asalto, Érika Moreira dos Santos da Silva, madre de las jóvenes, que se encontraba en su habitación, asegura haber sentido la necesidad de orar por sus hijas. Así como también una hermana de la iglesia quiso interceder por Rafaela y Ana Clara antes del incidente. Las jóvenes reconocieron sentir el cuidado de Dios.

“Lo resumo todo en la palabra confianza. Dios te está mirando, Él se preocupa por ti. Somos prueba viviente de que Dios es real, Él existe y quiere ser tu Padre, así que invita al Señor a entrar en tu vida”, concluyó Rafaela.

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