Profecía cumplida: Pastor muere y revive gracias a un milagro de Dios

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Vasile Cimpean, pastor de la Iglesia Pentecostal Rumana de Filadelfia en Portland, Oregón, la congregación rumana más grande de las Asambleas de Dios en los Estados Unidos, inició su experiencia milagrosa con un viaje a Rumania en 2009.

«El Señor me habló a través de un profeta y dijo que el diablo había hecho un plan básicamente para quitarme la vida», dijo el pastor. «La profecía continuó: ‘No lo permitiré’. Fue tal la presencia del Espíritu en ese momento que supe que era de Dios. Sabía que esto sucedería, pero no sabía exactamente qué sucedería».

En su regreso a Estados Unidos, su familia oro por él para que Dios lo protegiera. El domingo 2 de mayo de 2010, después de ayudar a servir la Comunión a aproximadamente 2000 personas, Cimpean se sentó y su corazón dejo de latir sin haber tenido ningún síntoma o enfermedad.

«La gente vio lo que pasó», relató Cimpean. «Estaba perdiendo el conocimiento, mareándome».

Fue su cuñada, Ana Petras, quien le administró RCP mientras llegaba la ambulancia.

El hombre no tenía pulso. Él recuerda sentir como su alma salió de su cuerpo y luego como sintió como volvió mientras un paramédico lo sacudía y le decía, «Señor, ¿sabe dónde está?».

«Sí, estoy en la iglesia», respondió Cimpean cuando reaccionó después de 5 minutos en los que estaba clínicamente muerto.

El domingo siguiente ya el pastor estaba recuperado para ir a predicar y compartir su testimonio.

«Dios cumplió su profecía y no lo permitió», dijo Cimpean. «El diablo está tan limitado en lo que puede hacer cuando se trata de los hijos de Dios».

En ese entonces, el pastor era ingeniero, pero gracias al milagro que Dios hizo en él decidió dedicarse de lleno al ministerio.

«Mis prioridades han cambiado», dice. «Dios me dio mi vida para invertir en la obra del Reino. Ese fue el gran cambio».

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